SERGIO SANTOS "OVEJA" HERNANDEZ

Por Aurora Miñoget this gear!- Enero 2002   

 

Familia integrada por...  

Elizabeth, mi esposa, y los mellizos.

 

¿Música, películas o lectura?

Primero las películas, después la lectura y por último la música.

 

¿Otro deporte?  

Fútbol.

 

¿Un equipo de fútbol? 

Boca.

 

¿Un perfume?  

Blue Jeans Versace.

 

Para dirigir ¿ropa informal o traje?

Traje.

 

¿Cábalas?  

No tengo. Sólo llevo un rosario que hizo la maestra de uno de los melli, pero no lo considero una cábala.

 

¿Una frase? 

Que los equipos trabajen por convicción y no por obediencia.

 

¿Quinteto ideal?

Milanesio, Campana, Emanuel Ginóbili, Wolkowyski, y Montenegro.

 

¿Tres deseos?

Paz, trabajo, y respeto por la dignidad de la gente.

 

¿Por qué eligió ser técnico?

La profesión me eligió a mí. Yo era jugador, tenía 15 años y por accidente, porque faltó el técnico de un equipo de mini, un dirigente de Villa Mitre me dijo que los dirigiera. Y así me fueron llamando todas las semanas y cuando me dí cuenta ya era técnico, que luego fue haciéndose mi pasión.

 

¿Cuál fue su primer equipo?

Ése, el de mini.

 

¿Cuál fue la mayor alegría que tuvo como entrenador?

Haber salido campeón por primera vez en la Liga (1999-2000), porque fue mi primer título a nivel profesional.

 

¿La mayor tristeza?

Cuando tuve que dejar Cañada Gómez por un problema con el portorriqueño Edgar León, que era bastante especial. Les dije a los dirigentes que era él o yo, y lo eligieron a él. Fue una tristeza muy grande.

 

¿Cómo es un día, antes del partido?

Trato de hacer lo mismo que en un día cualquiera porque sino estás demasiado pendiente pensando en el partido y te genera ansiedad y llegas tensionado al partido. Entonces, si tengo que llevar a mis hijos al colegio los llevo, si tengo que hacer las compras las hago, y llego igualmente concentrado al partido.

 

¿Sos de los que patean todo?

Era bastante activo por mi juventud y porque es una característica de los bahienses. Pero ahora, ya es mi novena temporada como entrenador, llevo dirigidos más de quinientos partidos, y todas esas cosas te hacen madurar y entender de que tenés que transmitir seguridad a los jugadores.

 

¿Cómo es su relación con los árbitros dentro de la cancha?

Muy buena. Yo trabajo y dejo trabajar. A veces me peleo, pero no es nada personal, con ninguno. Creo que ellos trabajan mejor cuando no los presionamos de afuera.

 

¿Cuál fue el jugador más rebelde que tuvo?

Edgard León, Leandro Ginóbili, que es un cabeza dura, Ruiz Moreno, y el Loco Montenegro.

 

¿El más quejoso?

El Chila (Mc Gray) y José Small, que es un cascarrabias.

 

¿El más divertido? 

El Dani Farabello.

 

¿El más callado?

Leandro Ginóbili.

 

¿El más loco? 

Montenegro.

 

¿El más impuntual? 

Montenegro.

 

¿La peor excusa? 

Nevil Auster. Cuando llegaron los playoffs me dijo que se le había muerto la abuela y se tenía que ir a las Islas Vírgenes al velorio y que volvía. No volvió, lo llamé y me atendió la abuela (risas).

 

¿El más calentón? 

José Small y Leandro Ginóbili, que es muy irritable.

 

¿El más baboso? 

Normalmente es al revés, son las chicas las que persiguen a los jugadores. El equipo tiene dos o tres galanes: Quinteros y Ginobili. Y Riofrío que era el sex-symbol del equipo.

 

¿El que siempre se escapa del hotel? 

Mc Gray. Desaparecía como un fantasma.

 

¿El más dormilón? 

Gustavo Fernández y Ruiz Moreno, en los viajes.

 

¿El más puntual? 

Gabriel Díaz, Farabello, Ginóbili, Gustavo Fernandez.

 

¿El más mentiroso? 

Mc Gray. Nunca sabés cuándo dice la verdad.

 

¿El más charlatán? 

Dani Farabello.

 

¿El más intelectual? 

Ruiz Moreno.

 

¿El más ganador con las mujeres? 

Paolo Quinteros.

 

¿El más desprolijo? 

Diego Maggi. Era el rey.

 

¿El más perdido? 

Gabriel Riofrío. Era increíble, le tenías que gritar para que se acordara que estaba jugando.

 

¿El más rata? 

Ariel Rodríguez.

 

¿Quién es Sergio Hernández?

Un tipo de barrio, defensor de sus principios con una excelente base familiar y una excelente educación del lado de mis padres. Alguien a quien la profesión de entrenador lo eligió y gracias a la combinación de una buena base familiar y haber caído en una profesión como la que tengo, puedo vivir en un mundo donde pocas personas trabajan de lo que les gusta, tener dinero y fama dentro del ambiente. Un entrenador como cualquier otro.

 

¿Por qué le dicen "Oveja"?

En Villa Mitre, cuando era chiquito, Huguito Maceratesi, que era más chiquito que yo, me dijo: "parecés una oveja", por el pelo. Alguien lo escuchó, le pareció gracioso y a partir de ahí me quedó.

 

¿Qué espera para esta Liga?

Espero que las cosas mejoren, se tranquilicen y que alguien inspire a los dirigentes para que la Liga pueda volver a empezar y lograr que el producto vuelva a ser lo que era, se estabilice, la gente vaya a los estadios, que se vuelvan a interesar los periodistas y el público. Prefiero eso antes que volver a salir campeón otra vez. 

MARIO GUZMANEL GRAN DT MARIO LUCIANI